Sapere aude, atrévete a pensar

“Sapere aude”, “atrévete a saber”, atrévete a pensar”, ten el valor de servirte de tu propia razón”. El “sapere aude” es una expresión clásica que también utilizó Kant a finales del siglo XVIII, en un texto célebre. El ser humano, con el pensamiento durante tantos siglos sojuzgado por quienes no quieren que se piense por cuenta propia, se siente más cómodo en la pereza y en la seguridad de que razonen otros, porque pensar por cuenta propia cansa y exige sentido de la responsabilidad; permaneciendo en una infancia intelectual, se evita el esfuerzo del pensamiento crítico. A continuación incluyo ese fragmento de Kant, que ya he citado en otro post, del conocido opúsculo  ¿Qué es la Ilustración?”, sobre Sapere aude”, texto completo aquí:

“La Ilustración es la liberación del ser humano de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! He aquí el lema de la Ilustración.

La pereza y la cobardía son causa de que una tan gran parte de los seres humanos continúe a gusto en su estado de pupilo, a pesar de que hace tiempo la Naturaleza los liberó de ajena tutela; también lo son que se haga tan fácil para otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo no estar emancipado! […] no me hace falta pensar: ya habrá otros que tomen a su cargo, en mi nombre, tan fastidiosa tarea.

Es, pues, difícil para cada hombre en particular lograr salir de esa incapacidad, convertida casi en segunda naturaleza. Le ha cobrado afición y se siente realmente incapaz de servirse de su propia razón, porque nunca se le permitió intentar la aventura. Principios y fórmulas, instrumentos mecánicos de un uso o más bien abuso, racional de sus dotes naturales, hacen veces de ligaduras que le sujetan a ese estado. Quien se desprendiera de ellas apenas si se atrevería a dar un salto inseguro para salvar una pequeña zanja, pues no está acostumbrado a los movimientos desembarazados. Por esta razón, pocos son los que, con propio esfuerzo de su espíritu, han logrado superar esa incapacidad y proseguir, sin embargo, con paso firme. […]

Para esta ilustración no se requiere más que una cosa, libertad; y la más inocente entre todas las que llevan ese nombre, a saber: libertad de hacer uso público de su razón íntegramente.”

Kant planteaba esto por la religión, y en su época el problema era la coacción jurídica y religiosa, incluso física, a quien se atrevía a pensar por sí mismo. Pero las ideologías, sean o no de partido, resultan en nuestros días muy semejantes a las religiones en planteamiento de salvación y espíritu de grupo, ofrecen análogo asidero mental y análogos mentores y también con ellas es más cómodo intelectual y emocionalmente permanecer bajo la tutela ajena. La consecuencia es que el grupo ideológico al que cada cual pertenece jamás puede equivocarse porque, como no hace falta pensar individualmente, no se piensa, pues ya piensan el grupo y los mentores del grupo, y nunca se equivocan y por tanto siempre hay que apoyarlos, hagan lo que hagan, y reforzar esa idea previa leyendo solo lo que refuerza la idea mantenida por el grupo y descalificando a quien piensa distinto.

Muy cómodo, sí, pero también distante de la emancipación intelectual a la que, como seres humanos, quizá sería bueno que intentáramos aspirar, aunque sea mas difícil el pensamiento crítico que el borreguil. Y diría que indispensable para una verdadera independencia personal es intentar hacer frente a la realidad como es, no como nos dicen que es en el grupo o como nos cuentan que es los gurús del grupo o como nos interesaría que fuera, y teniendo en cuenta, como dijo el filósofo  Bertrand Russell en el siglo XX, y recogí en otro post, una sola cuestión, los hechos:

cuando estés estudiando cualquier tema o examinando cualquier filosofía, pregúntate a ti mismo solamente: ¿cuáles son los hechos? ¿Y cuál es la verdad que los hechos sostienen? Nunca te dejes desviar ni por lo que tú deseas creer ni por lo que piensas que sería beneficioso para la sociedad si fuese creído.

Voy a repetir esta frase de Russell: Nunca te dejes desviar ni por lo que tú deseas creer ni por lo que piensas que sería beneficioso para la sociedad si fuese creído”. Observa únicamente cuáles son los hechos y nada más y cuál es la verdad que los hechos sostienen.

Y si alguien que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí se pregunta si este es un post político,  la respuesta es sí, sea cual sea el momento en que se lea este post y sea quien sea quien gobierne.

Verónica del Carpio Fiestas

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Acerca de Verónica del Carpio Fiestas

Abogada desde 1986. Colegiada ICAM nº 28.303 Profesora de Derecho Civil en el Departamento de Derecho Civil UNED desde 1992 Despacho profesional: C/ Santísima Trinidad, 30, 1° 5, 28010 Madrid (España) Tf. (+34) 917819377 e-mail veronica@delcarpio.es
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