Espejo y espalda

Cuadro del pintor español Molina Navarrete, titulado, cómo no, “La carretera“.carretera

Noticia en Cinco Días, 16 de julio de 2013.

La construcción cuesta el doble que en Alemania, según los auditoresLa UE pide que se investigue el coste de las autovías en España.  El informe de la Comisión cree que las diferencias de costes no son atribuibles a la orografía o a los costes laborales”.

 “La auditoría del Tribunal de Cuentas europeo (TCE) ha comparado las facturas de 24 proyectos viales en España, Polonia, Grecia y Alemania, los cuatro países donde más kilómetros de carreteras se han construido con apoyo comunitario entre 2000 y 2013. El Tribunal concluye, tras analizar 24 proyectos con una inversión total de 3.000 millones de euros, que el coste medio de los seis analizados en España (tres en Andalucía y tres en Extremadura) resultó casi el doble de los seis evaluados en Alemania, tras excluir elementos de ingeniería como viaductos y túneles.

El informe, dirigido por el miembro austríaco del Tribunal, Harald Wögerbauer, recomienda a la CE que averigüe las causas de esa diferencia para garantizar que en el futuro los criterios de licitación y contratación persiguen el resultado más económico en toda la UE.  Los auditores sospechan que esa eficiencia no está garantizada en estos momentos. En España, por ejemplo, cada 1.000 metros de superficie de carretera construida cuestan 160.694 euros frente a los 87.217 euros de Alemania. Solo en Polonia resulta algo más caro, 163.379 euros, mientras que en Grecia se sitúa en 122.562 euros. El informe del Tribunal señala que ese dato es el que mejor refleja el coste de los proyectos, porque descuenta el coste asociado a circunstancias como la orografía del terreno, mucho más abrupta en España que en Alemania. Las diferencias, según el Tribunal, tampoco aparecen asociadas a los costes laborales de cada país.  El informe de Wögerbauer apunta más bien al proceso de adjudicación de los proyectos, que rara vez se decantó por las ofertas más económicas.”

Texto completo de ese informe, en inglés, pinchando aquí informe5_2013. Es el Informe Especial nº 5/2013 del Tribunal de Cuentas Europeo, titulado “¿Se gastan correctamente los fondos de la política de cohesión de la UE destinados a carreteras?”.

Está en castellano la nota de prensa oficial de la UE, que es esta: nota de prensa Tribunal de Cuentas Europeo 15-julio-2013.  El informe, al parecer, no está traducido; será que no es suficientemente interesante como para traducirlo. Y eso que el texto trata de otras cosas curiosas, tales como encarecimientos habituales de costes por imprevistos, 20-30 % sobre el precio inicial, que al parecer no se dan en otros países.

Es curioso el informe, sí. Pero más curioso aún es que no haya habido ni portadas periodísticas ni comentarios exhaustivos en los medios de comunicación, ni siquiera para matizar, desmentir ni discutir los datos, si es que fueran discutibles. Raro, considerando el espacio que se dedica a otras cosas habitualmente, pongamos a cómo se va a llamar el hijo de un príncipe inglés, y a desmenuzar con todo tipo de detalles cuestiones técnicas complejas cuando periodísticamente interesa por el motivo que sea.

Por ejemplo, usted a estas alturas seguramente ya sabe todo lo que hay que saber sobre frenos de tren y cosas parecidas, más que si hubiera leído a fondo una pericial del máximo nivel científico de decenas de páginas como las que se presentan en los juzgados. Y aquí sin embargo, nada; al parecer no hay nada que merezca la pena discutir. Y estamos tratando de que un kilómetro de una infraestructura con financiación europea digan unos funcionarios de la Unión Europea, cuesta en España el doble que en Alemania, y que la diferencia de costes

  • no es atribuible a orografía –España es más montañosa-
  • o costes laborales -espere que me ría-.

Algún medio ha recogido alguna cosilla, incluyendo esta, el dato de que las constructoras han rehusado comentarlo. Este otro, que el coste de carretera por usuario es cuatro veces más en España que en Alemania, considerando el tráfico de las carreteras; las previsiones de tráfico son “inexactas”, y no se presta suficiente atención a la rentabilidad de los proyectos, es decir, que se construyen infraestructuras que habría que valorar si son innecesarias.

Curioso silencio de una prensa que habla tanto, cuando le interesa, y que ni un segundo ha dedicado a cosas de gravedad sin precedentes que están pasando. Por ejemplo, a las devastadoras consecuencias para los ciudadanos de que por las tasas judiciales ya solo apelan y recurren al Tribunal Supremo TS  en pleitos civiles las empresas, no las personas físicas, cosa que no digo yo, sino el presidente de la Audiencia Provincial de Alicante, Sr. Magro Servet.

Sí, en una época de abusos bancarios masivos, silencia la prensa que las tasas judiciales están impidiendo recurrir a las personas físicas. Y  que solo las personas jurídicas, o sea, incluyendo los bancos tienen el privilegio de conseguir jurisprudencia aplicable a ese caso concreto y a TODOS los casos. Y esto no lo dice ese magistrado, lo decimos muchos, era justo lo que se buscaba, y por supuesto lo que se ha conseguido, con

  • centenares de miles de afectados/estafados por productos bancarios tóxicos como las preferentes
  • y varios millones de contratos con cláusulas suelo ilegales que los bancos no quieren retirar por las buenas y hay que obligarles yendo al juzgado.

Los bancos, por cierto, además de tener dinero para pagar tasas, se deducen las tasas como gasto, cosa que no sucede con los particulares no profesionales.

Magnífica la libertad de prensa. No puede por menos que recordar la cosa a la película “Ciudadano Kane“, dirigida por el mismo señor que actuaba como protagonista, el de la foto de abajo, Orson Welles, sobre un magnate de la prensa que tal y cual. Y que, por cierto, no es solo una película que está en la lista de las diez mejores películas de la historia del cine, sino que además está basada en la vida de Hearst, el manipulador magnate estadounidense de la prensa que con sus manipulaciones llegó a causar, dicen, la guerra hispano-estadounidense de 1898. Sí, esa guerra que a usted le suena porque ha estudiado en el colegio que dio lugar a la “generación del 98” en literatura, o que desde otro punto le suena porque finalmente dio lugar a la independencia de Cuba.

También se puede ilustrar con “El gran carnaval“, de Billy Wilder, esa otra película clásica sobre prensa sensacionalista, que tiene la ventaja de que es más fácil imaginarse al periodista sin escrúpulos con la cara de Kirk Douglas, ya sabe, ese actor que tuvo un hijo que se llama Michael, también actor. Y no le cuento qué hacía este señor en esa película, también de los años 40 del siglo XX, porque usted, acostumbrado a ver la televisión, lo mismo piensa que es normal.

Kirk Douglas en El Gran Carnaval, 1951

Pero resulta que la actualidad española, que no mencionan ni el informe sobre carreteras, discretísimos y pudorosísimos los funcionarios europeos, ni las incomprensiblemente -o no- discretas y pudorosas noticias que lo reflejan en España,  facilita otros elementos de juicio.

Desde las filesas y los naseiros, décadas oyendo que se pagan comisiones por adjudicaciones de contratos públicos a tirios y troyanos. No hay sentencias, salvo excepciones, y alguna, excepción, muy reciente, está ya en la cárcel tras sentencia, y sí presunción de inocencia, innumerables causas judiciales, interés por los partidos políticos de que no se hable del tema  salvo que sea del partido político de al lado, y la afirmación por el Tribunal de Cuentas español de que en años no podría detectar la contabilidad B de un partido; mire la web. Pero la Unión Europea, con un equivalente del Tribunal de Cuentas que parece que sí funciona, no como el de aquí -aquí, con consejeros que nombran las Cortes y, que, por cierto, pese al nombre engañoso de “Tribunal”, que sugiere un control y una independencia inexistentes, tampoco son jueces-, dice que hay carreteras aquí muy caras.

Y eso suena bastante a esas otras cosillas que se han hecho: aeropuertos sin aviones, y esas otras cosillas de todos conocidas, también sin importancia.

O en España tenemos una normativa de contratación pública lamentable, que encarece costes de forma vertiginosa y absurda,  además de dar lugar a construir infraestructuras decididas con creterios no suficientemente meditados, y eso requiere una revisión urgente, o es eso, pero añadiendo algo más. Esta bloguera quiere pensar que es solo lo primero, que ya sería malo, pero a estas alturas cuesta pensar que no sea lo segundo.

magritteEstán los partidos políticos en el caso de este cuadro de René Magritte: se miran a sí mismos en el espejo, y se ven de espaldas. “Causa general” contra “nosotros“, clama el partido tal cuando se habla de que alguno de “los suyos” pudiera haber hecho lo que no debía; “causa general“, la misma expresión, clama el partido cual cuando le toca a él.

Sí; se miran a sí mismos en el espejo, y se ven de espaldas.

Y la factura de que se vean a sí mismos de espaldas, y que pretendan que tampoco les veamos la cara nosotros, la pagan otros.

Y esos otros somos nosotros. Nosotros, los ciudadanos de un país con 6,2 millones de parados, que quizá no tendría tantos de haberse hecho lo que se debía. Algo menos de 6, según la última Encuesta de Población Activa, incluso si es que los datos de bajada son no manipulados y permanentes, no inciertos y/o circunstanciales como dicen algunos. Seis millones. ¿Cifras? No, PERSONAS. Personas que quizá están así, en las cifras, por las cifras de otros. Grandes cifras.

Lectora, lector,  las comisiones al final no las pagan las empresas adjudicatarias, por el sistema asumir el coste como un coste más cualquiera no desgravable. Las paga el Estado, o sea los ciudadanos, con el encarecimiento indebido de los precios de contratos públicos, o dando lugar a infraestructuras innecesarias. En porcentaje muy superior a la comisión abonada.

¿O quizá piensa en serio quien esto lea que cuando se paga una comisión no se repercute en el precio que paga el Estado, o sea, que pagamos todos? ¿O que solo se repercute lo que ha costado a la empresa adjudicataria esa comisión, ese 4,5 % que citan algunas resoluciones judiciales recientes de tal caso, ese 3 % que reconocía tal político en tal otro o figura en tal otra noticia?

Estimada lectora, estimado lector, los delitos prescriben, y hace ya unos añitos que las obras públicas gordas se han construido en España. Quien tenga datos, y sí, me refiero también a los que trabajan en la obra pública que puedan tener datos, que los aporte, y ahí están los juzgados. Ahora. Porque después, si se espera, aunque cuando se acredite, solo quedarán las responsabilidades políticas.

Y ya sabemos lo que dan de sí las responsabilidades políticas en Españajistán, donde dicen tirios y troyanos, al parecer en serio, pero si y solo si se trata de “ellos” y no “de los otros“, que la exclusión de responsabilidad penal, aunque sea por prescripción, o sea, porque se ha actuado tarde para perseguirlo, o han conseguido ocultarlo suficiente tiempo, significa exclusión de responsabilidad política, y aquí no ha pasado nada. Aunque carguemos nosotros con la deuda odiosa. ¿Que no sabe usted lo que es la deuda odiosa? Pues lo siento, que si no, no acabo el post; mire Wikipedia.

Desde otro punto de vista, es probable que esté equivocada. No, seguro. El informe no ha salido en portada de ningún medio de comunicación, ni se le ha dado bombo, ya lo he dicho. La prensa libre, como es lógico,  habla de lo que importa, creo. Qué tranquilidad saber que en Españajistán las carreteras cuestan el doble que en Alemania, pero que es irrelevante, no merece reflexión y no hay ni que hablar de ello, ni siquiera para buscar una explicación razonable, si la hubiere. Que disfrute usted del Tour o el repetido partido del siglo, a lo que sí se dedica el espacio que merece.

Vaya espejo tenemos también en los medios de comunicación. Otro espejo que refleja espaldas, salvo que, por el motivo que sea, interese a quien sea que refleje caras.

Y, por cierto: el cuadro de arriba, fue pintado en el año 2003. En esa epoca, Españajistán hervía de obras públicas en construcción. Curioso.

Verónica del Carpio Fiestas

Dedico este post, y ya van dos posts que les dedico,  a las víctimas del accidente de tren de Santiago de Compostela de 24 de julio de 2013, y a sus familias, que no merecen el circo periodístico que se está montando.

Y de nuevo dedico este post a la presunción de inocencia.

Y con mucho gusto dedicaría este post a los medios de comunicación, si encontrara algún motivo para dedicárselo-

Publicado en contratos públicos, corrupción, informe Tribunal de Cuentas Europeo, medios de comunicación, partidos políticos, Presupuestos Generales del Estado, tasas judiciales

Cómo opinar

-¿Qué opina usted de hormigones pretensados?

-No puedo opinar. No tengo ni idea de hormigones pretensados.

-Ya, bueno, pero ¿usted qué opina?

Sobre lo que esta bloguera, simple jurista, no sabe de hormigones pretensados se podrían escribir bibliotecas enteras, y, en efecto, están escritas, por ingenieros. Pero ha buscado en internet y así de primeras diría que en una primera aproximación quizá pueda ser útil este esquema H1

quizá para completarse con este segundo H2

¿Le parece insuficiente? La verdad es que esta bloguera tampoco ha entendido nada y tras esa búsqueda, sigue en el mismo punto: no puede opinar, y en efecto, por tanto, no opina, sobre hormigones pretensados porque no tiene ni idea sobre hormigones pretensados.

Y ahora sustituya usted “hormigones pretensados” por cualquier cuestión jurídica. O no jurídica. Por ejemplo, por ingeniería de ferrocarriles.

Hay extraterrestres jurídicos que dicen que antes de hablar de una sentencia, 1º hay que leérsela entera y 2º además, incluso siendo juristas e incluso muy expertos, si no es de la propia especialidad, porque el Derecho es amplísimo, escuchar a los juristas que saben del tema. Esta bloguera conoce extraterrestres jurídicos así, y suelen hablar poco, o si hablan se circunscriben a los temas que se acomodan al punto 1º y 2º. En relación con temas de ingeniería, también conoce extraterrestres ingenieriles así, y también suelen hablar poco, o si hablan se circunscriben y acomodan igualmente al equivalente ingenieril del punto 1º y del 2º.

Estos extraterrestres son ninguneados por los que en Españajistán de verdad saben al parecer, que son los que no son juristas, no se han leído la sentencia, no conocen el caso y no son especialistas en la materia, considerando estos factores conjunta o separadamente. Estos suelen hablar mucho. Tanto de sentencias como de ferrocarriles. Y de hormigones pretensados.

Así que cuando haya una sentencia de las gordas usted puede escoger una de tres cosas:

1.- Hablar sin más, preferiblemente sin leerla. Si escoge esta posibilidad usted deberá inclinarse a favor o en contra de lo decidido según el partido o la persona de sus simpatías; bien sabido es que toda sentencia que no da la razón ha de ser mala, y eso, como mínimo. Posibilidad B, dentro del apartado 1, echar un vistazo a Twitter antes de hablar; ahí encontrará tratados completos de ingeniería y de Derecho, en cómodas píldoras aforísticas, emitidos muchos de ellos por personas no identificadas, lo cual puede ser una ventaja porque el anonimato seguramente es garantía de independencia, conocimientos y responsabilidad.

2.- Antes de hablar, oír, y hacer caso de, tertulianos; esos omniscientes pluriopinantes que pluripontifican sobre lo que sea, incluyendo Derecho, ingeniería de ferrocarriles y hormigones pretensados. Algunos son juristas; únicos ejemplares mundiales de juristas especialistas simultáneos del máximo nivel en todas las numerosas ramas del Derecho. Escoja entre ellos, para formarse opinión, aquel que mejor le caiga,  más grite o peor educación demuestre, o  se atreva a hablar de más cosas. Por ejemplo, fíese para que le expliquen bien el Derecho del que sea capaz de hablar con seguridad más aplastante tanto de sentencias como de accidentes de ferrocarril, sobre todo, y muy especialmente, si aún no hay datos. O de hormigones pretensados.

O, posibilidad B dentro del apartado 2,  para hablar, leer antes qué dice su periódico. Sea el que sea, el único que lea -solo hay que leer uno, claro-, ese periódico nunca tiene más intereses que el de la libre información, nunca es sectario y nunca comete errores. Ni en Derecho ni en ingeniería de ferrocarriles.

Que, por ejemplo, un periódico de referencia, El País, hace poco en sucesivas informaciones de la misma noticia (una demanda civil de protección del derecho al honor del difunto dictador Franco, interpuesta ante un juzgado de primera instancia, dirigida contra el autor de una obra artística), demuestre desconocer la diferencia entre un delito y un ilícito civil, la vía penal y la civil, llame “dictamen” a una “sentencia” y “acusación particular” al demandante, diga que el demandado en un pleito civil “se sienta en el banquillo”, o sea, que no sepa ni distinguir el Derecho Civil del Derecho Penal y tampoco sepa lo que es una sentencia, solo significa que, informativamente, en Derecho, da lo mismo 8 que 80, y que, además, que sea así es irrelevante.  Solo en Derecho.

Que no va usted a pensar que porque un periódico de referencia -y se ha escogido ese como se podía haber escogido otro, que esto es cotidiano y general, pero es significativo porque es de referencia-, cometa errores de ese grueso calibre en Derecho, motivo de suspenso fulminante para un alumno de carrera, vaya a pasar igual en el resto de temas, pongamos, por ejemplo, ingeniería de ferrocarriles o en hormigones pretensados. ¿O sí?

3.- O bien, para hablar, dedicar un tiempo a analizar e informarse.

La posibilidad 4, que es callarse, está de todo punto descartada, claro, y no la incluyo.

Si escoge lo segundo, ya podrá hablar de hormigones pretensados con pleno conocimiento de causa, cuando llegue el caso. Si se tercia, si un día se derrumba un puente, esos tertulianos hablarán del hormigón pretensado. Ya hablan, como los medios de comunicación que con tal precisión transmiten la información jurídica, de las ventajas e inconvenientes de la técnica de extracción de gas o petróleo del subsuelo conocida como “fractura hidráulica” o “fracking” fracking oil pumpque algunos ingenieros seguramente conocen, y tertulianos y medios de comunicación se explayan sobre ello con el mismo conocimiento de causa y la misma seguridad aplastante que cuando hablan de sentencias y casos judiciales.

De sentencias y casos judiciales, o de graves accidentes de ferrocarril sobre los que ingenieros de larga experiencia y elevada cualificación dicen

1) que es irresponsable opinar sin datos y

2)  que además incluso dentro de los ingenieros de larga experiencia y elevada cualificación que tengan datos, los capaces de opinar son pocos.

Por mi parte, puestos a escoger entre los del desparpajo y los extraterrestres, prefiero a los extraterrestres. Porque los profesionales del desparpajo irresponsable no solo hacen gravísimo daño a las víctimas de los accidentes, como es evidente, y es intolerable, y demuestran el inexistente respeto que sienten por ellas y sus familias, y esto también es intolerable, sino, además, al derecho constitucional de defensa y al de presunción de inocencia y esto, finalmente, también es intolerable.

Verónica del Carpio Fiestas

Con todo mi más profundo respeto, dedico este post a las víctimas del accidente de ferrocarril de 24 de julio de 2013, en Santiago de Compostela, y a sus familias. Las víctimas y sus familias se merecen que las opiniones técnicas que se viertan sobre las causas de su tragedia sean expresadas con seriedad por quienes de verdad saben, no de forma irresponsable por cualquiera sin cualificación ni datos para ello, de igual modo que se merecen que su intimidad y su imagen no sean agredidas por fotos y vídeos innecesarios so capa de la libertad de información.

Y también se lo dedico a dos derechos constitucionales: el de presunción de inocencia y el de defensa. En general y a los que existen también en este caso.

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Con toda sinceridad

Un importante político con responsabilidades de gobierno ha declarado que cree “con toda sinceridad” no sé qué.

Sería posible por supuesto echar mano de análisis científicos del lenguaje político, pero queda descartado; esta bloguera ha dado con una tesis doctoral en internet, “aproximación” al tema, y son más de 800 páginas.

Desde la ignorancia científica, esta bloguera entiende que algún motivo habrá para que ese señor haya dicho eso, y como la ignorancia es atrevida -ahí están los tertulianos-, se atreve a conjeturarlo planteando dos hipótesis. Concretamente entiende que será porque caben otras posibilidades distintas al declarar que se cree algo “con toda sinceridad”; veamos esas otras posibilidades, que entrarían en la primera hipótesis.

– Que ese señor considere que sea posible creer “con parte de sinceridad”, y si en efecto así lo entiende, hable y actúe en consecuencia en otras ocasiones.  El porcentaje sería aquí graduable, entre fracción de 1 y poco menos de 100.

– Que ese señor considere que sea posible creer “con nada de sinceridad”, y si en efecto así lo entiende, hable y actúe en consecuencia en otras ocasiones.

También puede ser, segunda hipótesis, que simplemente ese señor haya usado una frase hecha, un relleno algodonoso que no significa nada. Una somera búsqueda en internet permite comprobar que esa expresión al parecer ha sido usada en unas cuantas anteriores ocasiones por este señor.

¿Cito a Shakespeare y lo de “words, words, words“, Shuséase, palabras, palabras, palabras, que queda muy bien para citar cuando se habla de palabrería hueca? Ya sabe, de Hamlet.

De las dos hipótesis anteriores, ¿cuál le parece a usted la más adecuada?

Porque si es la última, la cosa se complica y tenemos a su vez dos posibilidades, a saber, las siguientes:

– la primera, acordarnos de Carducci, poeta italiano premio Nobel que no ha leído nadie seguramente en España, ni esta bloguera tampoco, que a cambio sí ha leído Hamlet, y que queda muy bien para decir la frase esa de que se arrepentía de haber dedicado cuatro palabras a escribir lo que podía escribirse en tres, algo que se usa con diversas variantes. Una de ellas,

Giosue Carducci
Es un necio quien pudiendo decir una cosa en diez palabras emplea veinte

mejor no, porque a ver si se le va a aplicar a esta bloguera, dada a enrollarse, uf.

– la segunda, acordarse del “excusatio non petita”, en latín, y del “dime de qué presumes y te diré de lo que careces“, en castellano.

Esta bloguera no va a decir qué político es. Es uno que ese mismo día dijo su porcentaje habitual de cosas inciertas y manipuladas. Comprende esta bloguera que eso no es una pista.

Esta bloguera tampoco va a decir qué era lo que ese señor dijo que “creía sinceramente”. Y no porque no quiera decirlo; es que ha sido leerlo y sin querer le ha resbalado la vista. Será que, como dijo Rett Butler en la famosa escena final de “Lo que el viento se llevó“, hablando con Scarlett O’HaraFrankly, my dear, I don’t give a damn“, que se suele traducir por “francamente, querida, me importa un bledo“.

Y pensando en el tal Carducci, o en Gracián, ese del “más vale quitaesencias que fárragos” que se estudia en el colegio, qué mejor para evitar palabrería hueca que poner una perla clásica, pero de las buenas, en la que se dice mucho sin hablar una sola palabra. Esta, y, por favor, pinche encima de la imagen para verla bien, que esa así que no se debería usted perder.

Imagen

Vamos, que estamos apañados. Con toda sinceridad. O no. Porque estoy preocupada. La expresión “palabrería hueca” podría haberla sustituido por otra de una sola palabra: “palabrería”.  Vaya.

Verónica del Carpio Fiestas.

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El garamut

¿Qué es un garamut? Un tamtan polinesio, hecho de un árbol vaciado, que permite comunicar aldeas distantes, con golpes de diversos ritmos, a modo de sistema morse. Garamut del siglo XIX, un Tam Tam de PolinesiaUn tambor que, como medio de comunicación, resulta un tanto primitivo, pero estético, con madera labrada en hermosos dibujos geométricos.

¿Tiene usted fax, ese chisme que ya no se usa? Porque los juzgados siguen teniendo fax, y usándolo. Y los abogados y los procuradores que tratan con juzgados tienen por tanto que seguir teniendo fax, hoy, en julio 2013. Esa es la tecnología puntera que se maneja en los juzgados, porque la Justicia, pilar del Estado de Derecho, es y ha sido siempre, y se quiere que lo sea más, la hermana pobre, porque interesa que lo sea. ¿Usted se imagina a la Agencia Tributaria con fax o con garamut? Pues hágase una idea, y de ahí para arriba.

¿Y sabe usted convertir un documento word en un documento pdf?  El abecé de cualquier empleado de oficina, y no precisamente de ahora.

Pues el Ministerio de Justicia  ha dado por fin un paso al frente por la tecnología y  facilita a sus funcionarios unas instrucciones. Ahora ya pueden los funcionarios convertir un documento de word en pdf, con esas instrucciones que son, cómo decirlo,  más bien básicas. Un tuit del sindicato de secretarios judiciales SISEJ de 16 de julio de 2013 lo recoge así, irónicamente:

Justicia revoluciona la tecnología telemática. El futuro ya está aquí. Manual para convertir documentos a formato .pdf

Y no se piense  que las resoluciones judiciales se notifican en formato informático. Salvo casos, sitios y excepciones, sigue notificándose en papel. Esta bloguera, abogada hace ya 27 años, no ha recibido hasta ahora ni una comunicación de juzgado que no sea en papel físico, ni lo ha entregado como no sea por la misma vía. Y cuando le  llegan sentencias de esas de verdadero interés general,  que circulan por ahí, las del caso tal y el caso cual, muchas van en  word,  imposible saber si son reales o inventadas, o en pdf sin datos de identificación que tampoco permiten la certeza de veracidad e inmodificabilidad; en documentos en los que la veracidad y la inmodificabilidad deben, por definición, estar garantizadas.

Así que cuando el lector o la lectora lean por ahí que

  • hay señalados juicios laborales de trabajadores para 2015 y 2016 [actualización de marzo 2014: y hasta para 2018, vea post de este mismo blog con datos];
  • un juez sobrecargado de trabajo muere de infarto y sin asistencia en un juzgado, y una asociación de jueces ha decidido denunciar a la Inspección de Trabajo al propio Ministerio de Justicia, al Consejo General del Poder Judicial y a la Comunidad de Madrid por las condiciones de trabajo;
  • una jueza y un usuario se desmayan  en un juzgado sin aire acondicionado con temperaturas superiores a las máximas de la normativa laboral;
  • en tal sitio piden adelantar la hora de juicios porque los sofocos por el calor son constantes;
  • se convocan oposiciones de un porcentaje pequeño de lo que se considera mínimo necesario para jueces, fiscales, secretarios judiciales y funcionarios, y de lo que el propio Ministerio de Justicia confirmó justo el día anterior que convocaría para luego decir digo donde había dicho Diego;
  • se suprime a los jueces sustitutos externos que suplían a jueces de baja, y ahora los jueces asumen el juzgado de al lado, además de, si no está el titular;
  • una jueza de tal otro sitio dice que la carga de trabajo es “inabarcable”;
  • los papeles abruman los juzgados con pilas tambaleantes que de vez en cuando salen en una foto en los periódicos, solo, claro, cuando pasa algo grave que da lugar a que haya que hablar con escándalo de cómo funcionan los juzgados;

datos todos que están en la web, de este mismo año y bien conocidos, tanto que ni les pongo enlaces, recuerde que los juzgados tienen fax, y que ahí están, recientes, por fin, instrucciones para hacer un pdf porque circulan sentencias en word.

Y gracias que ya no tienen garamut. Porque, dicen los que saben, existe la creencia de que un garamut puede adquirir otras formas y caminar en la noche, y bastantes cosas raras pasan últimamente como para que encima pasen más. Miedo da pensarlo.

Y recuerde también, a quién puede interesar que eso sea y siga así, y que vaya a peor, en unos momentos, además, en que los juzgados echan humo con pleitos contra bancos y casos de corrupción, y lo que te rondaré morena.

Y recuerde, también, y sobre todo,  quién es el responsable  del Ministerio de Justicia y de que esto sea así. Una persona, por cierto, que no ha pisado un juzgado  desde que pasó fugazmente por ellos como fiscal, recién sacada la oposición,  y hasta ahora, allá por 1982; y el subsecretario de Justicia, nunca, que era funcionario público, no judicial, especializado en Hacienda. Mire Wikipedia.

En Wikipedia, por cierto, no hay una entrada para el garamut. Así que mejor pongo otra imagen, y así ya son dos. garamut2Y así puede observarse lo que, estéticamente, hemos perdido cuando los juzgados dejaron de usar garamut y lo sustituyeron por el prosaico fax.

Eso en cuanto a estética. Porque en cuanto a eficacia y nivel de tecnología, así así anda la cosa. De coste, no sabría decirle, porque tenía ventajas. Como el garamut está hueco, se podían guardar dentro expedientes, en vez de tenerlos por las escaleras del edificio, en los pasillos o hasta en los aseos del juzgado; porque, mire el lector en la web, desde que quitaron el garamut hay expedientes judiciales que se guardan, es un decir, en esos sitios.

Verónica del Carpio Fiestas

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El andador

La noticia más significativa de este año es una que usted no habrá leído porque sale en letra muy pequeña en periódicos regionales. La más significativa, con mucha diferencia.

Dª Domitila, de 81 años, que perdió sus ahorros en el producto bancario tóxico conocido como “preferentes”, ha sido sancionada en Galicia por coacciones por manifestarse, apoyada en su andador. Enlace a noticia aquí. En concreto, dicen las multas administrativas, por “alterar la seguridad colectiva y provocar reacciones en el público e intentar penetrar hasta el interior del Concello del Rosal en tres ocasiones para provocar la alteración del normal funcionamiento del citado concello y comportarse de manera agresiva, arengando a los demás participantes de la manifestación a entrar por la fuerza”.

Aquí, una foto de un andador de adulto, parecido al que, según la noticia, le regalaron a Dª Domitila sus hijos cuando cumplió 80 años. Dice la noticia que costó 200 euros el andador; lo mismo que las multas que le han impuesto a los 81.

andador

Veamos.

Una señora pierde sus ahorros.

Frente a eso tiene dos vías: penal -si es delito- o civil -si no lo es-.

El Fiscal General del Estado no considera que sea delito que se le haya vendido -o quien sabe si directamente impuesto, que ahí están las hemerotecas con innumerables casos de preferentes sin contrato, es decir, sin conocimiento ni consentimiento-, un producto bancario de riesgo que ha acabado con sus ahorros.

Esa señora, si se va a vía penal, no dispone pues de apoyo de la fiscalía, encargada por cierto de la defensa de la legalidad y del débil, pero, qué mala suerte, también sometida al principio de subordinación y jerarquía, de modo tal que todos los fiscales dependen del Fiscal General del Estado y este es nombrado por el Gobierno.

El Gobierno, por cierto, pretende además que, en inminente reforma legislativa que ha anunciado ya para el próximo trimestre, sean los fiscales quien lleven la investigación de los delitos, pero sin darles simultánea independencia, en vez de que se encarguen jueces independientes. Esto no tiene nada que ver, seguramente, y será pura coincidencia, con que salgan como setas -venenosas- después de la lluvia casos masivos de corrupción de todos los colores, incluyendo, nueva coincidencia, del partido en el gobierno.

En vía civil, esta señora tendrá que pagar tasas judiciales, que casualmente -hay que ver qué cúmulo de casualidades- han puesto hace poco.

Cabe incluso la posibilidad de que aunque no tenga medios económicos, no se le conceda el beneficio de justicia gratuita -que da derecho a abogado y procurador de oficio, además de la exención de tasas- argumentándose que dispone de patrimonio y por tanto no tiene derecho a justicia gratuita. ¿Qué patrimonio? Las preferentes. A todo esto, además, los pleitos duran años y los bancos, cuando pierden, recurren.

Y así unas, pongamos, 300.000, 400.000 personas en España, inmensa mayoría jubilados, que han “comprado” como producto de ahorro un producto de inversión de riesgo, de lo que se sabía perfectamente que era de riesgo por quienes se tenía que saber, y no ciertamente por los “compradores”. Incluyendo, y muchos, analfabetos, ancianos de 90 años, discapacitados, niños con cartilla infantil, personas que no hablan el idioma, que han firmado con huella dactilar, y todo lo que usted quiera.

O lo que no quiera, que no creo que esto lo quiera usted ni para usted ni para su familia.

Y esta señora de 81 años, a quien engaña quien no la tenía que engañar, y no la defiende quien la tiene que defender, y que para recuperar lo que es suyo, en el ocaso de la vida, ha de meterse en un pleito si es que puede pagarlo, y si no aguantarse, y cruzar los dedos por si no si se morirá antes de conseguir cobrar, se manifiesta con su andador, junto con un grupo de personas en análoga situación, y le imponen una multa. Dos, en su caso.

El símbolo de la dignidad no es ya el invidente que se desnudó en la junta de accionistas de Bankia, para decir “así, así me ha dejado Bankia” ante una tal indiferencia de los directivos que produce escalofríos. Ahí está el vídeo, en youtube. No pongo el enlace que a usted ya le aburrirá verlo, porque esto lo tiene usted muy visto y es todo muy aburrido.

Tampoco es este señor mayor que sale a la calle en calzoncillos y con un cartel.Imagen

El símbolo de la dignidad, de la indefensión, y  de la desvergüenza, todo a la vez, de una España que es Españajistán, es esto de esta foto:

andador

un andador de adulto. Porque, sí, cuando a las personas las tratan como cosas, las cosas se convierten en símbolo de las personas.

Duerman tranquilos, señores del Gobierno, señores de la banca, que está todo controlado. Que ya hay que tener tragaderas, señores, para poder dormir tranquilos con esto.

Y usted, improbable lector, improbable lectora, considere esto, si lo prefiere, como una curiosa y hasta divertida anécdota.

Verónica del Carpio Fiestas

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Bastardos

Titulares de la noticia en un medio de comunicación regional:

“Comidilla veraniega entre los vecinos del pueblo

Intriga por la existencia de un bastardo de 4 metros en Las Arribes de Villarino (Salamanca)”

Y la noticia dice así:

 “Los vecinos de Villarino de los Aires (Salamanca) no dejan de hablar y comentar por los bares, plazas y torales de un hecho que los tiene intrigados. Dicen que si por los parajes de Ambasaguas, Teso de la Bandera o Cuestas del río vive un bastardo que puede llegar a medir hasta cuatro metros de longitud.

Unos aseguran que lo han visto, que si tiene pelos como los de una muñeca velluda, otros que si es gordo como él solo, otros que ni se sabe. El hecho es que hasta el mismo Seprona es conocedor del asunto y ello hace que bien el miedo, bien la curiosidad, para este verano caliente ya existe una comidilla entre los vecinos.

Trata esa noticia de mitad de julio de 2013  de una culebra bastardo, que es así, pero, dicen, de cuatro metros de largo:

 bastardo

Decía esta otra noticia de hace unos pocos años, también verano, lo siguiente sobre otra culebra bastardo que tenía asustados a vecinos de otra población:

“Se alimenta de distintas especies de alimañas, ratas, ratones palomas, pájaros. Se alimenta de todos los huevos de esas aves y como ya se ha hecho bastante grande, ahora sale y cruza la calle”

En verano salen las serpientes de verano, que salen y cruzan la calle. Serpientes de verano que no son solo las del lago Ness, allá en Escocia, donde la temperatura es fresca, y hasta fría, en verano, sino en Españajistán, donde arde el verano, arden las linotipias que ya no existen, o sea, los medios de comunicación y las redes sociales que existen poco para lo que deberían, arden con otras serpientes de verano menos simpáticas que Nessie, serpientes de verano dañiñas, gordas, con cara, con mucha cara, que muerden, que asfixian, que  puede que se alimenten de alimañas y hasta de no alimañas, pero serpientes de verano al fin y al cabo.

Y las serpientes de verano, aparte de existir y hasta de ser peligrosas y hasta muy peligrosas, sirven para ocultar la falta de noticias en verano y seguir vendiendo periódicos.

Porque, claro, no hay noticias en verano en Españajistán.

En Españajistán no hay noticias en verano. ¿Tampoco hay noticias en verano en España? ¿No es noticia que merezca espacio que en España ya cuando hay pleitos solo recurren los bancos, prácticamente, porque las tasas judiciales no permiten, y que eso era lo que se pretendía? ¿No es noticia que en España haya niños que pasen hambre? Lo primero directamente no sale en los medios, o sea, no existe; lo segundo merece un rinconcito en un periódico quizá regional, tan pequeño, que el que lea esto no lo habrá visto, o sea, tampoco existe.

Claro, no interesa que se sepa que en España, Españajistán, no hay justicia para el que no puede pagarla y que hay niños que pasan hambre, lo que significa además, que también la pasan los adultos de su entorno familiar. Si no se sabe, no existe.

Dice UNICEF, esa organización notoriamente revolucionaria,  que

“Las vacaciones dejan sin su única comida completa a miles de niños.”

Lea la noticia completa el lector o la lectora; léala, si se atreve. Además de proporcionarse datos, se menciona un debate sobre si los comedores escolares deben abrir o no en verano, para dar a niños su única comida al día. Un debate.  Se abre un debate en España sobre si los niños que viven aquí, en España, deben COMER O NO. Y no solo se abre ese debate, el debate de si unos niños deben o no comer en verano; usted lector o lectora, no sabe siquiera que existe ese debate, porque, claro, en Españajistán, no hay noticias en verano.

Y mientras aquí, en España, en Españajistán, en verano de 2013, están las serpientes de verano en las portadas. Algunas,  reptan; otras, cantan.

Y mientras, no se sabe porque nadie lo dice que en España, en Españajistán, no hay justicia para todos y que se pasa hambre. Es que hay mucho bastardo, no en la acepción  de boa o culebra, sino en ese otro sentido que se usa ahora mucho, traducción por las bravas, a mocosuena, del inglés de película estadounidense de lo que en castellano recio se ha llamado toda la vida de otra forma. ¿De qué forma? Esta bloguera procura no usar palabras y expresiones malsonantes, salvo que no quede más remedio, y aunque aquí andamos al límite, no va a decirlo.

Verónica del Carpio Fiestas

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Miguel Ángel Blanco

Con profundo respeto, a la memoria de Miguel Ángel Blanco, persona de bien

Hace ahora 16 años fue asesinado por ETA el joven concejal del PP Miguel Ángel Blanco. Las hemerotecas recogen las masivas manifestaciones ciudadanas que hubo entonces, y la Historia con mayúsculas recogerá quizá cómo ese asesinato y esas manifestaciones fueron un punto de inflexión en la vía de desaparición de la banda criminal, y la memoria  colectiva y la individual permiten comprobar que, en contra de lo que se dice, las movilizaciones pacíficas sirven para algo y hasta para mucho.

La memoria individual aporta otro dato, anecdótico, aunque quizá no tanto. En la pequeña, insignificante, historia personal de esta bloguera consta un dato que naturalmente no figura en ninguna hemeroteca. Una de tantas personas horrorizadas y asqueadas que salió ese día a la calle, como había salido muchas veces antes y volvió a salir después por esos motivos y por otros, y volverá a salir, pacíficamente, cuando se lo exija su conciencia, en una de esas masivas manifestaciones de esos días, era quien esto firma. En un Madrid de julio, había una muchedumbre ingente; un millón y medio de personas, según las hemerotecas.

Y al lado de quien esto firma, por pura casualidad, y una de tantas personas horrorizadas y asqueadas de ese inabarcable gentío, se encontraba un juez de Plaza de Castilla. Los jueces, dicen, no tienen derecho de manifestación. Pero allí estaba ese juez, uno de tantos, una persona, un ciudadano, entre la masa de ciudadanos. Esta bloguera nunca lo ha olvidado.  Nunca ha olvidado que aunque el artículo 395.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial parece que prohíbe a los jueces el derecho de manifestación consagrado en el artículo 21 de la Constitución, no lo prohíbe a las personas que son jueces.

Hace unos meses hemos visto manifestaciones de jueces. Jueces en la calle. Jueces identificados como jueces, no en una muchedumbre anónima, para expresar su preocupación por el estado de la Justicia, pese a lo que dice el artículo 395.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Quien esto firma comparte su planteamiento y su preocupación. Ha llegado el momento de que los jueces se manifiesten cuantas veces sea necesario.

Y que se manifiesten dentro y fuera de los juzgados, individual y colectivamente. Sí, dentro de los juzgados, con resoluciones, por supuesto y sobre todo, y mucho, pero fuera también, si es preciso, con declaraciones y medidas, y si, también en la calle, si no queda más remedio. Es inaplazable.

Y también cree quien esto firma que si hay que salir pacíficamente a la calle por otros motivos, se sale, jueces y no jueces, ayer, hoy y mañana, como ayer, y cuantas veces sea necesario, en la esperanza y con el ferviente deseo de que no sea necesario hacerlo nunca, porque no haya motivos para ello. Y también en la creencia de que si la Constitución, la nuestra y todas las democráticas, reconoce el derecho de manifestación pacífica, es porque se da por sentado que será ejercido; se parte de que en una democracia puede haber motivos para ejercer ese derecho y que precisamente que esa posibilidad teórica exista y que pueda ejercerse el derecho, y que en efecto se ejerza, significa que se está en una democracia, que también se demuestra y se ejerce constitucionalmente así, y no solo en las urnas.

Y esta bloguera, que incluye siempre una ilustración en sus posts, no quiere hacerlo en este, porque se niega a usar la imagen de Miguel Ángel Blanco para dar peso a opiniones. Solo recurre a su nombre como un homenaje sentido y porque es un símbolo además de una persona, y porque como persona que era, ahora, como siempre, necesitamos personas así, de bien y con dignidad y honradez dentro de los partidos políticos democráticos, y es fundamental que no se olvide que las hay ahora y las ha habido y las seguirá habiendo.

Desgraciado el país que necesita héroes”, decía Bertolt Brecht.  Por suerte, ya no es preciso ser héroes, y ojalá no los hubiera habido nunca; pero seguimos necesitando y se ha necesitado siempre personas de bien, dignas y honradas en todos los partidos democráticos. Y, repito, las hay, y repito, en todos los partidos democráticos. A pesar de todo.

Verónica del Carpio Fiestas

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Esconjuraderos

Un esconjuradero es una construcción pirenaica, especialmente del Pirineo aragonés, así:

Imagen

Una sencilla construcción, orientada a los cuatro puntos cardinales, y abierta, con frecuencia situada en hermosos parajes escarpados. Según dicen los que saben, tradiciones paganas, debidamente bautizadas después por el cristianismo, y que se debieron de prolongar siglos en plena actividad puesto que algunos fueron edificados en el siglo XVIII, llevaban a conjurar las tormentas y el pedrisco mediante ritos en esas construcciones. Amenazaba la tormenta, y los aterrorizados habitantes de la zona se refugiaban ahí, en lugar además de vistas que bien poco les importaban en momentos de espanto ante fuerzas incontrolables, para, acompañados del, y dirigidos por, el mosén, o sus predecesores históricos, practicar los correspondientes ritos.

¿El conjuro era eficaz para proteger de los peligros de las tormentas, terribles en una naturaleza hostil? Sí, claro, con eficacia propia de los placebos, cuyo uso, según también dicen los que saben, puede activar a veces, dicen, ocultas fuerzas en el cuerpo que curan, igual que una verdadera medicina. ¿Ahuyentaba las tormentas? Da igual: ahuyentaba el miedo a las tormentas, que al fin y al cabo era grave, pero remoto.

Los juzgados, de un tiempo a esta parte, se han convertido en esconjuraderos; obsérvese la metáfora, colocados en lugares escarpados, en época de peligros incontrolables, orientados a los cuatro puntos cardinales y abiertos. Los ciudadanos se refugian ahí, y se ofician oscuros ritos de eficacia placebo, de índole cuasi religiosa, cuando no esotérica, para conjurar los peligros de las tormentas jurídicas y económicas.

¿Sirve contra los peligros? Según y cómo. ¿Sirve para ahuyentar el miedo a los peligros? También según y cómo.

Sin medios, los tribunales tardan años en resolver casos de corrupción, mientras unos y otros se acusan de judicializar la política, como si eso fuera una elección. Grave, pero lo no más grave. Y esto al menos se sabe.

Mucho, muchísimo, incomparablemente más grave, el Tribunal Constitucional tarda entre cuatro y diez años en resolver los recursos contra leyes estatales recurridas, y mientras, además, esas leyes se aplican, porque no está prevista en la ley la posibilidad de la suspensión en leyes estatales. Saber que dentro de diez años leyes flagrante y notoriamente inconstitucionales, de efectos devastadores, como la de tasas judiciales, y por supuesto hay más, y cualquiera que se le ocurra al legislador por muy descabellada que sea, puedan ser anuladas, tras aplicarse causando daños irreparables todo ese tiempo, sirve como placebo para la angustia, pero no como medicina jurídica eficaz.

Mejor dicho, lo que sirve de placebo es no saber, porque la gente no lo sabe, porque nadie se lo dice,  y duelen la omisión y la falta de responsabilidad de los medios de comunicación, que se tarda diez años en resolver, y no ser consciente de que todo ese tiempo, inevitablemente, como las tormentas, como el pedrisco, leyes inconstitucionales se aplican. En contra de cualquier principio democrático, pues democracia es control y aquí no hay control. Yendo contra la esencia misma de la democracia; porque la corrupción causa daños, pero no afecta a la esencia de la democracia y tiene solución, y esto es una perversión de la propia democracia, cuya esencia es el control.

Quien es muy consciente de ello, por supuesto, es el legislador, tirio o troyano, que dicta las normas a sabiendas de los plazos que tardarán en revocárselas. Largo me lo fiáis, y el que venga detrás, que arree. Más aún, todo poder que se sabe sin control, y me refiero aquí a mucho más que a disponer de rodillo, tiende al abuso. Saber que no hay control eficaz propicia y fomenta el descontrol, y ahí está la cita clásica de Lord Acton, “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Malos tiempos aquellos en los que los habitantes de un país solo pueden encontrar refugio en esconjuraderos jurídicos.

Y malos tiempos en los que se hace creer a la gente que no son esconjuraderos, sino mecanismos eficaces de control.

Y malos, muy malos tiempos, en los que, además, esto no interesa a nadie.

Verónica del Carpio Fiestas

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Citas de Groucho Marx

Esta bloguera es marxista, es decir, acérrima seguidora de los Hermanos Marx. En la Españajistán almodovariana en la que vivimos, varias citas del gran Groucho Marx vienen recurrentemente a la memoria. Pero primero, una foto, para que quien esto lea recuerde que, además de las que salen en las portadas de los periódico, había otras personas de notorio interés que fumaban puros, y que esas otras personas afortunadamente perdurarán en la memoria colectiva y seguirán haciendo reír, pero sin risa amarga de reír por no llorar, cuando los que salen hoy en las portadas sean apenas una nota a pie de página en los libros de Historia con mayúsculas. No perdamos la perspectiva ni la esperanza. Groucho Marx

Primera cita:

¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

Segunda cita:

Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente. [que esta cita sea también atribuida a Mark Twain solo significa que felizmente en Estados Unidos hay muchas personas y cosas valiosas, además de obamas y guantánamos]

Tercera cita:

Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.

Cuarta cita:

Soldado: “General, ¿no se da cuenta de que estamos disparando a nuestros hombres?”

General Groucho: “Tome un dólar y guarde el secreto

Si quien esto lee considera que es necesaria una explicación de por qué todo esto viene a la memoria, esta bloguera se atreve a recomendar a quien esto lee que quizá haría bien en leer otros periódicos o ver otros programas de televisión. Y disculpe el lector o la lectora el atrevimiento.

Verónica del Carpio Fiestas

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El soborno

Jorge Luis Borges escribió un extraordinario cuento. No, realmente escribió muchos cuentos extraordinarios  (y esta bloguera no va a perder ni un segundo de tiempo ajeno y propio en explicar que Jorge Luis Borges figura en las primeras líneas de la lista de los mayores escritores del siglo XX). Pero hay un cuento que suscita, en estos momentos, una especial reflexión. Se llama “El soborno“, y se publicó dentro de ese imprescindible libro que es “El libro de arena”. El que quiera puede encontrar un enlace al texto del cuento, y al libro completo, pinchando aquí. Una lástima si así lo hace quien esto lea, porque por menos de 10 euros puede encontrar el libro completo en cualquier librería o en libro electrónico, y esta bloguera, a contracorriente,  cree en los derechos de autor y en el derecho de un escritor a ser retribuido por los frutos de su ingenio, y a transmitir ese derecho a sus causahabientes. Pero supongamos que el lector o la lectora no quiere ni gastarse eso en uno de los grandes libros del siglo XX; en ese triste caso, puede encontrar el texto pinchando donde ya se ha indicado. Y para ilustrar un post como este, qué mejor que incluir la portada del libro, en la edición clásica de bolsillo de Alianza Editorial.   el-libro-de-arena-jorge-luis-borges

El soborno” trata, como el título permite deducir, de un soborno. De un extraño soborno a un profesor ejemplar de alto nivel académico, llamémosle A, por otro especialista de inferior categoría, llamémosle B, mediante un inédito sistema: el de atacarlo. El especialista de inferior categoría B no soborna con dinero ni favores ni con halagos al de más categoría B; lo soborna con la sensación para él mismo y para los demás  de que está siendo justo;  es decir, soborna su vanidad.  Curioso, inteligentísimo soborno.

El profesor de superior categoría A, que se precia de imparcialidad, ha de asesorar para que se escoja  entre B y C, para conceder tal cosa concreta. C es amigo, discípulo, compañero, y además lo ha ayudado sin esperar recompensa. B, el que soborna, no es nada de eso, ni lo ha ayudado, y tiene méritos parecidos a C, aunque quizá menores, y por su forma de ser no solo caía mal a A, sino a todo el mundo. El especialista B consigue inclinar a balanza en su favor mediante el sistema de publicar un trabajo doctrinal en el que de forma sibilina y anónima, pero transparente para cualquiera del gremio académico, ataca a A. Por tanto A, persona sin duda justa, decide recomendar a B, precisamente para que nadie, ni él mismo, piense que se ha dejado llevar de la parcialidad ni de la venganza. Así lo dice el personaje:

He cedido tal vez a la vanidad de no ser vengativo“.

Este soborno no encajaría en el Derecho Penal, como otros que aparecen en las portadas de los periódicos, o peor aún, que no aparecen, pero sí en la definición del diccionario de la Real Academia:

soborno1.

(De sobornar).

1. m. Acción y efecto de sobornar.

2. m. Dádiva con que se soborna.

3. m. Cosa que mueve, impele o excita el ánimo para inclinarlo a complacer a otra persona.

En estos tiempos de sobornos evidentes y sórdidos, no está de más recordar que hay otros sobornos. Unos sobornos que no por literarios son menos reales. Afortunadamente, los sobornos de ahora pasarán.  Este “Soborno” de Borges quedará para siempre. Dejando aparte la reflexión filosófica sobre la vanidad humana y las muchas formas del soborno, incluido este tan infrecuente, siempre queda la belleza de la literatura, incluso, o mejor, especialmente, en tiempos fangosos como los que vivimos.  Eso nunca podrá esta bloguera pagárselo nunca suficientemente a Jorge Luis Borges, ni a su memoria, ni siquiera habiendo pagado, como lo ha hecho, al comprar sus libros.

Verónica del Carpio Fiestas

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